Argentina es el tercer productor mundial de soja, y la provincia de Santa Fe aporta el 18% de la producción nacional. Sin embargo, gran parte de los subproductos del procesamiento del grano —como el expeller y otros residuos sólidos— se exportan sin aprovechar su valor biológico.
Un grupo de investigadores del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) desarrolla una tecnología para transformar esos residuos en bioestimulantes vegetales que favorecen el crecimiento de las plantas y reducen la necesidad de fertilizantes químicos. El proceso se basa en la hidrólisis enzimática, que libera compuestos beneficiosos a partir de la cáscara y el expeller de soja.
El proyecto busca agregar valor localmente, sustituir importaciones, generar empleo y potenciar el desarrollo tecnológico regional. Según el investigador Ricardo Manzo (INTEC-FIQ), las pruebas iniciales mostraron buenos resultados y se estima que el producto podría estar disponible en unos tres años, dependiendo del financiamiento y la articulación público-privada.


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